miércoles, 10 de agosto de 2011
Con suerte engañamos a alguien
Últimamente tengo tendencia a recordar el pasado, y hoy me e dado cuenta de la barbaridad de cosas que han cambiado. Recuerdo... que eramos tres, joder, eramos tres, nos pasábamos la vida riñendo, riñas que ahora no nos perdonaríamos, riñas en las que nos decíamos cosas que ahora jamás diríamos, pero aún así, seguíamos siendo tres, siempre tres. Recuerdo... que afortunadamente pasamos a se 4, si, afortunadamente, aunque ahí, justo a ahí fue cuando todo empezó a irse a la mierda, porque sí, éramos 4 pero nos habíamos dividido de dos en dos, era una lucha constante, íbamos rotando en los enfados, pero bueno, los íbamos superando. Y recuerdo... el puto día en el que fue un tres contra contra uno, el puto día en el que decidí competir contra mi amiga, el puto día en el que deje atrás el significado de la palabra amistad, y no supe ponerme en el lugar de la persona que se quedaba sola. Pero sé, afirmo, que todo no fue mi culpa, pero ya ves, las cosas no son como tu quieres, y primero perdí lo que más amo en esta vida, mi mejor amiga, después perdí a otra gran persona, y después probé mi medicina, y me avasallaron a insultos, empujones y desprecios, pero saque la fuerza suficiente para decir una palabra que me costaba horrores sacar de mi boca. La palabra perdón. Pase demasiadas noches durmiéndome con lágrimas en los ojos, pase demasiados días encerrada en casa sin ganas de vivir, jamás pensé que podría sufrir tanto por alguien, pero así era, un hecho, y tenía que ponerle fin. Y así fue, la palabra perdón salió de mi junto a un gran nudo en la garganta, y gracias a dios fui correspondida con un gran, gran abrazo, parece que el sentimiento de echarnos de menos había sido mutuo. Pero me quedaba lo más difícil, y me limité a esperar. Y esperar al fin dio su fruto y de repente nos volvimos a hablar, pero ya no éramos tres, ni cuatro, no dos contra dos, ni nada, ya no éramos nada, simplemente, pasábamos algunos ratos, pero ya cada una había hecho su vida, una por su lado, otra por el otro aunque un trocito de ella fuera conmigo pero nada comparable con el pasado, otra se limitó a no esperar nada de nadie y la otra que queda, yo, aquí estoy, sin saber quién es mi amiga, y quien no.
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