martes, 27 de noviembre de 2012

Tú si lo eres

Me gustaría hablar contigo..
-Sobre qué?-preguntó preocupado.
-Sobre cualquier cosa, solo deseo oír tu voz, tus opiniones. Ver como mueves la cabeza cuando te despeinas, como abres los ojos cuando cuentas algo sorprendente, o como estás a punto de cerrarlos cuando te hacen reír. El tema del que hablemos no es importante, lo importante es que sepa aguantarme sin hacer lo que llevo tanto tiempo deseando hacer.
-Y qué es lo que deseas hacer?
Ella se quedó mirando sus ojos. No sabía si debía hacerlo o si no. Por una parte, deseaba decirle cuanto le deseaba, pero por otra, tenía miedo a que él desapareciese de su vida. Pensó, se planteó decírselo, y cuando fue a decir las palabras mágicas, él le cortó:
-Tú también me gustas.
-¿Qué?
-No ibas a decir que yo te gusto?
-Cómo...cómo sabes eso?
-Posiblemente tengan razón con lo de la perfección, pero para mí eres perfecta. Me gustas así, con tus mofletes sonrojados, con tus ojos verdes al sol, marrones a la oscuridad, con tus sonrisas hasta en los días más oscuros, con tus ganas de ayudar a todo el mundo, asi, tal cual.
Ella se quedó parada, no sabía cómo reaccionar. Él le cogió de la cintura, le arrastró hasta ponerla frente a él, y le besó.

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