+¿Me prometes un para siempre? yo te lo prometo -¿Para siempre? eso es mucho tiempo, puede que todo se tuerza y acabes odiándome y no me quieras ver +Cerraré los ojos -No me querrás oír +No te dejaré hablar -¿Entonces? +Te abrazaré y te diré: ¿Te acuerdas cuando te prometí un para siempre? pues lo decía en serio
Llega ese día, en el que te das cuenta de que no la cambiarías por nada en este mundo, que tu corazón ya es suyo desde hace tiempo, que cuentas las horas, los minutos para poder volver a oler su cabello, que esta vez acaricia tu pecho endulzándote de ese olor que tanto te gusta, que te encanta oír sus latidos, que hoy por hoy, son gracias a ti. Esa llama que dabas por perdida, arde, más que nunca, gracias a su sonrisa, y te das cuenta de esos pequeños detalles, como cuando tú estás a su lado te aprieta la mano tan fuerte que te duele, porque no quiere que te marches, que le has devuelto ese brillo en sus ojos verdes, tuyos, es tuya, y lo mejor es que en estos momentos no te la podrás quitar de encima porque ahora es ella la que suspira pensando en ti, que gasta todo su tiempo en ti, si no es contigo es pensándote, y que ahora vemos el amor de otra manera, lo vemos vivo, como estará hasta el último día, porque el amor revive cada mañana desde ese primer buenos días princesa.
Que si tiramos la toalla sea para ducharnos. Que nunca me soltaras, y que si me sueltas será para volver a cogerme. Que si te vas, volverás. Prométeme que no hay otra y que solo soy yo, que solo me quieres a mi.
Caminé hasta olvidar a donde iba, dejando caer las lagrimas por mis mejillas. Estaba lloviendo, pero no era agua, parecían imágenes, momentos que ya había vivido, no sé, yo suelo llamarles recuerdos. Hacía frío y tu no estabas para abrazarme. Te echaba de menos, tanto hasta no tener otro pensamiento que no fueras tú. Tenía ganas de que me dieras un beso, pero no, era el momento en el que justo eso, sabía que no podría pasar. Después de estar una tarde sin ti, con amigas que me volvían loca contigo, una que no me quiere ver contigo, otra que me harás daño. A ninguna escuché, solo escuché a mi corazón, que me dijo que si lo quería, luchara por ello, y así haré.
Se podría decir que todos los días pienso en ti antes de acostarme. Que recuerdo todas y cada una de las cosas que has dicho o hecho. Que leo una y otra vez tus mensajes. Que me acuerdo de ti porque sí. Que te echo de menos cuando no te veo. Que de verdad te quiero. Sé que a veces soy insoportable, no quiero saber nada de nadie, digo cosas que luego me arrepiento, hablo mal a las personas que más me quieren y que siempre están conmigo. Sé que a veces soy un poco egoísta, solo pienso en mí, por encima de todo, sé que a veces pongo de los nervios, sé que a veces quiero escapar a otro lugar en el cual nadie me moleste, sé que a veces solo quiero encerrarme en mi habitación y no saber nada de la gente de mi alrededor. Pero también sé que cuando estoy así es porque necesito que alguien me quiera de una manera diferente. Así que quédate conmigo, y sí, quiéreme cuando te lo pido, quiéreme aunque no quieras, solo un poco… Quiéreme aunque no estés presente, quiéreme cuando te miro, quiéreme cuando te beso, quiéreme cuando te quiera. Sobretodo quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite.