jueves, 12 de julio de 2012

AFG


La inmensidad de su existencia se realzaba en un punto concreto, ese punto que era al mismo tiempo la cima y el bajo extremo: sus manos.
Mentiría si dijera que, al conocernos, no me fijé en el color de sus ojos, en su forma de caminar o en los centímetros que recorrían sus labios cuando se torcían en una sonrisa. Mentiría si afirmara que me dijo te quiero.
No lo hizo y no lo hará.
Habría detenido el tiempo en un suspiro si me lo hubieras pedido… y ahora sus dedos jugaban, absortos en el tacto de mi piel, en la delicadeza con la que manipulaba todas las cosas. Y a mí.
En sus manos me revolvía, a menudo como una loca y otras tantas como el soldado esquivo en plena trinchera. En sus manos me deshacía: en besos y en lágrimas, en arañazos y caricias, en una eterna comunicación no verbal que nos lo susurraba todo: nos pertenecíamos.
Me tenía encarcelada sin ejercer presión. Una sensación pésima que ,al mismo tiempo, me provocaba sonrisas. Era débil en sus manos. Me quitaba las fuerzas y las ganas trazando líneas con su índice sobre mi espalda.
Pero no era la única. Sus manos tenían aventura con la vida.Todos los fenómenos atmosféricos, la grandeza de la naturaleza, los sentimientos humanos. Aquello que significaba un mundo para mí lo tenía el en las manos. Sin pesarle, sin perturbar a nadie. El mundo era suyo y yo lo sabía.
Todo le pertenecía.
Yo le pertenecía.
Como me pertenecen a mí los recuerdos de los meses que me regaló. Aunque se haya llevado parte de mi consigo.

miércoles, 11 de julio de 2012

Papá

+Quiero que dentro de unos años haya otro chico en mi vida
-¿Me pondrías los cuernos?
+Quiero que sea igual que tú
-Entonces, quédate conmigo
+Quiero que sea igual que tú, y que te llame papá



martes, 10 de julio de 2012

Siempre es siempre

+¿Me prometes un para siempre? yo te lo prometo
-¿Para siempre? eso es mucho tiempo, puede que todo se tuerza y acabes odiándome y no me quieras ver
+Cerraré los ojos
-No me querrás oír
+No te dejaré hablar
-¿Entonces?
+Te abrazaré y te diré: ¿Te acuerdas cuando te prometí un para siempre? pues lo decía en serio

Ayer, hoy y siempre

Llega ese día, en el que te das cuenta de que no la cambiarías por nada en este mundo, que tu corazón ya es suyo desde hace tiempo, que cuentas las horas, los minutos para poder volver a oler su cabello, que esta vez acaricia tu pecho endulzándote de ese olor que tanto te gusta, que te encanta oír sus latidos, que hoy por hoy, son gracias a ti. Esa llama que dabas por perdida, arde, más que nunca, gracias a su sonrisa, y te das cuenta de esos pequeños detalles, como cuando tú estás a su lado te aprieta la mano tan fuerte que te duele, porque no quiere que te marches, que le has devuelto ese brillo en sus ojos verdes, tuyos, es tuya, y lo mejor es que en estos momentos no te la podrás quitar de encima porque ahora es ella la que suspira pensando en ti, que gasta todo su tiempo en ti, si no es contigo es pensándote, y que ahora vemos el amor de otra manera, lo vemos vivo, como estará hasta el último día, porque el amor revive cada mañana desde ese primer buenos días princesa.



viernes, 6 de julio de 2012

Prometelo

Que si tiramos la toalla sea para ducharnos. Que nunca me soltaras, y que si me sueltas será para volver a cogerme. Que si te vas, volverás. Prométeme que no hay otra y que solo soy yo, que solo me quieres a mi. 


Si hoy estoy aquí es porque ayer estuve allí

Caminé hasta olvidar a donde iba, dejando caer las lagrimas por mis mejillas. Estaba lloviendo, pero no era agua, parecían imágenes, momentos que ya había vivido, no sé, yo suelo llamarles recuerdos. Hacía frío y tu no estabas para abrazarme. Te echaba de menos, tanto hasta no tener otro pensamiento que no fueras tú. Tenía ganas de que me dieras un beso, pero no, era el momento en el que justo eso, sabía que no podría pasar. Después de estar una tarde sin ti, con amigas que me volvían loca contigo, una que no me quiere ver contigo, otra que me harás daño. A ninguna escuché, solo escuché a mi corazón, que me dijo que si lo quería, luchara por ello, y así haré.